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¿Qué aprendimos de 2025? Tendencias de turismo sostenible que marcarán 2026

En 2025, el turismo «volvió» a su punto más alto en muchos aspectos: según los datos del Barómetro Mundial del Turismo de la UN Tourism, las llegadas internacionales de turistas aumentaron un 5 % en los primeros nueve meses de 2025 en comparación con el mismo período de 2024, y superaron en un 3 % los niveles de 2019. Sin embargo, este auge dejó claro que el crecimiento no es un fin en sí mismo; la cuestión es cómo mantener los destinos habitables para los locales y atractivos para los viajeros. Las siguientes tendencias se basan en las experiencias de 2025 y se espera que se fortalezcan aún más en 2026, no de manera teórica, sino en decisiones muy prácticas: qué elige el visitante, cómo se preparan los proveedores y qué herramientas pueden usar los destinos para gestionar mejor la carga.

El «impacto comunitario» se convirtió en un criterio clave en las decisiones principales

En 2025, la sostenibilidad dejó de ser únicamente una cuestión «verde» y se convirtió cada vez más en un tema de comunidad y calidad de vida. Según el resumen de investigación de Booking.com de 2025, el 53 % de los viajeros encuestados ya es consciente del impacto del turismo en las comunidades, y el 69 % afirma que desea dejar los lugares que visita en mejor estado del que los encontró. Se espera que esta mentalidad crezca aún más en 2026: los visitantes no solo buscan «alojamientos bonitos», sino experiencias que no impliquen masificación, conflictos o «daños invisibles».

Este cambio de mentalidad apunta a que en 2026 será cada vez más importante contar con información transparente y comprensible. Datos y comentarios que ayuden a determinar cuánto se integra un lugar o servicio en el entorno local. Este enfoque también es la base de I-DEST: no clasifica con etiquetas de «bueno» o «malo», sino que proporciona contexto para que el viajero pueda tomar decisiones más conscientes.

El «impacto comunitario» se convirtió en un criterio clave en las decisiones principales

Gestión del sobre-turismo: regulación y señales de precios en aumento

En 2025 quedó claro en muchos lugares que gestionar las multitudes no se puede resolver solo con comunicación. Para 2026, en varios destinos se priorizarán aumentos de impuestos turísticos, nuevas tarifas y medidas regulatorias, en parte para reducir la carga y en parte para financiar la infraestructura. Un buen ejemplo es que en varios destinos populares, en 2026 se introducirán o incrementarán impuestos turísticos y tarifas de entrada, según informes recientes. Se espera que esta tendencia sea aún más destacada en Europa en 2026: el modelo de «todo para todos, siempre» dará paso a un enfoque más centrado en la habitabilidad y la capacidad de carga.

Según las previsiones de UN Tourism, este enfoque se fortalecerá en 2026, especialmente en Europa. En este contexto, se valorarán más las soluciones digitales y basadas en datos que ayuden a prever la carga y a recomendar períodos o lugares alternativos. En este sentido, I-DEST no establece directrices, sino que hace visibles los patrones que pueden hacer que un destino sea más habitable tanto para los visitantes como para los locales.

Gestión del sobre-turismo: regulación y señales de precios en aumento

La transición «verde y digital» no es un eslogan, sino una hoja de ruta para la industria

El enfoque de la Ruta de Transición para el Turismo de la Comisión Europea en 2025 también destacó que la competitividad y sostenibilidad del turismo en los próximos años se basará en la tríada de transición verde + transición digital + resiliencia. Por ello, en 2026 se espera una aceleración en las soluciones que permitan medir el desempeño (energía, residuos, carga de movilidad) y que permitan a un destino intervenir no «por intuición», sino basándose en datos (por ejemplo, comunicación programada, desvío de tráfico, gestión de capacidades).

En 2026, cada vez más destinos utilizarán datos para gestionar el consumo de energía, los flujos de visitantes o la estacionalidad. Este tipo de medición no solo es importante para los proveedores, sino también para los viajeros, que valoran cada vez más la transparencia operativa. En este proceso, I-DEST desempeña un papel de intermediario: conecta datos, interpretación y apoyo a la toma de decisiones.

La transición «verde y digital» no es un eslogan, sino una hoja de ruta para la industria

IA y turismo basado en datos: el motor de sostenibilidad de la personalización

Los informes del Foro Económico Mundial de 2025 describen el turismo del futuro como un ecosistema en el que las experiencias personalizadas y el desarrollo empresarial van de la mano con un fortalecimiento de los compromisos sociales y ambientales. En 2026, la inteligencia artificial y la planificación basada en datos estarán presentes de manera práctica en el día a día: optimización de rutas y horarios, redirección de la demanda a franjas horarias menos saturadas, mejor uso de la capacidad, menos «movimientos innecesarios» y menos desperdicio. En resumen: la IA no es una tendencia en sí misma, sino una herramienta para ofrecer la misma experiencia de manera más inteligente y con menor impacto.

Esta lógica está estrechamente vinculada al enfoque que representa I-DEST: el objetivo no es recomendar «más», sino la experiencia adecuada en el momento y lugar adecuados.

IA y turismo basado en datos: el motor de sostenibilidad de la personalización

«Menos lugares, más tiempo» (viajes lentos, estancias largas) como ventaja práctica

La demanda de estancias más largas y viajes más lentos y profundos no solo se refleja en el lado de las experiencias. UN Tourism y varios análisis de políticas europeas también destacan que, en lugar de viajes cortos y frecuentes, las estancias más largas representan una carga más equilibrada para los destinos, al tiempo que proporcionan ingresos más estables para los proveedores locales.

Conclusiones similares aparecen en los análisis de la Comisión Europea sobre turismo, donde la lógica de «estancias más largas, menos viajes» ya no solo se aborda como una cuestión ambiental, sino también como un tema de resiliencia y competitividad. Por ello, se espera que en 2026 más destinos y proveedores fomenten conscientemente las estancias más largas, no solo mediante descuentos, sino ofreciendo propuestas más ricas basadas en experiencias locales.

Esto no solo es una cuestión ambiental, sino también de calidad de experiencia. El enfoque de I-DEST también se alinea con esta tendencia: los contenidos y análisis no enumeran atracciones rápidas para «marcar», sino que ayudan a interpretar una región como una unidad más compleja.

«Menos lugares, más tiempo» (viajes lentos, estancias largas) como ventaja práctica

Las tendencias se difunden más rápido: colaboraciones internacionales y programas de «insight» sectoriales

Es significativo que UN Tourism y grandes actores tecnológicos/datos (como Amadeus) estén organizando programas y eventos específicamente enfocados en Travel Insights 2025 & Trends 2026 con un desglose regional. Esto indica que en 2026 el conocimiento sobre «qué funciona» circulará más rápidamente en el sistema: un destino o proveedor no comenzará desde cero, sino que trabajará con patrones adaptables, datos comparables y herramientas disponibles.

El programa I-DEST no solo apoya el intercambio de conocimientos con datos de monitoreo, sino también con materiales de aprendizaje electrónico disponibles gratuitamente en varios idiomas en Moodle

Las tendencias se difunden más rápido: colaboraciones internacionales y programas de «insight» sectoriales

¿Hacia dónde vamos en 2026?

Una de las lecciones más importantes de 2025 es que el turismo sostenible no es una corriente separada, sino un requisito básico para un viaje de mayor calidad. En 2026, los destinos y viajeros que no solo reaccionen a los problemas, sino que piensen con anticipación, en términos de tiempo, carga y impacto comunitario, tendrán una ventaja.

En este contexto, enfoques de apoyo a la toma de decisiones como el que representa I-DEST no ayudan con mensajes llamativos, sino con información comprensible y contexto, fomentando un turismo más consciente, lo que en última instancia resulta en una mejor experiencia para todos.

¿Hacia dónde vamos en 2026?

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